This Hard Land (en Barcelona)

16 Abr This Hard Land (en Barcelona)

Por Luisen López Bascuas
A mi juicio, uno de los mayores regalos con el que nos obsequió Bruce en su visita a España, en la pasada gira Magic, fue el momento en el que interpretó This Hard Land en Barcelona. Esto fue lo que yo escuché.

Desde un lugar oscuro se deja oír una armónica que suena a reflexión sobre la propia vida, que suena a nostalgia de algo que no pudo ser, suena a revisión de lo hecho como preludio de lo que ahora toca hacer. Desde ahí irrumpió, pletórica, la voz de Bruce conformando las palabras de una desesperanza llena de dignidad y orgullo: “Hey there Mister, can you tell me what happened to the seeds I´ve sown, can you give me a reason, sir, as to why they´ve never grown; they´ve just blown around from town to town, back out on these fields, where they fall from my hand back into the dirt of this hard land”. No ha habido una sola ocasión, en los cientos de veces que habré escuchado estas palabras, en la que no me haya recorrido un escalofrío el cuerpo desde la cabeza hasta los pies; sentir que, además, esa noche de julio en Barcelona, Bruce Springsteen (no el jefe, ni el ídolo, ni el guía, ni el Dios; sino mi hermano con el que me encuentro en lugares comunes del sentir) me cantaba a mí, en particular, esa estrofa, sentir eso, decía, es, sencillamente, todo lo que puede hacerse. Sentirlo. Intentar explicarlo es tarea más estéril que la que los dioses encomendaron a Sísifo.

Después de esa estrofa, arranca toda la banda con fuerza y la canción se aleja de la melancolía, hacia una lucha esperanzada completamente impregnada de esa pátina de realismo que proporciona el vivir. Max está soberbio a la batería (dicen, por cierto, que ésta es una de sus canciones favoritas), como lo está Roy al teclado y todos los demás. Si las tierras son áridas por allí habrá que buscar en otro lugar, así que él y su hermana se largan buscando un sitio donde poder establecerse, un lugar en el que las nubes dejen pasar un rayo de sol capaz de dibujar un círculo de fuego sobre la tierra endurecida. Pero lo cierto es que ya ni siquiera la lluvia cae por ahí y el único sonido por la noche es el de la puerta del porche de atrás golpeada por el viento. Parece que estamos viendo Las Uvas de la Ira, novela (John Steinbeck) y película (John Ford) que, como sabemos, impresionaron e inspiraron en gran medida a Springsteen. Pero de nuevo aquí, en este desierto de tierras áridas, vuelve a brotar una brizna de esperanza y dignidad humanas: “Yeah it stirs you up like it wants to just blow you down, twistin´ and churnin´ up the sand, leavin´ all them scarecrows lyin´ facedown, in the dirt of this hard land”. Aunque clásica, la imagen del viento que nos azota e intenta derribarnos tiene una grandísima fuerza en esta canción. El viento de la indiferencia, del abandono, de la desolación, ese que traía el único sonido de la noche (el de la puerta del porche de atrás), es el viento que intenta ahora derribarnos. Pero parece que mantenemos el tipo y, aunque remueve y levanta la arena, sólo caen los espantapájaros que son cubiertos por el polvo de esa tierra endurecida.

Y aquí todos miramos la armónica de Bruce, esperábamos una armónica que aunase las estrofas que llevaba cantadas, que aunase la introspección nostálgica con la lucha esperanzada y realista…pero no fue así. Para nuestra sorpresa siguió adelante con la siguiente estrofa, en la que aparece Frank. Porque esta canción también tiene que ver con la amistad. Esta canción gana una tremenda fuerza, a mi juicio, por el tipo de relaciones que mantienen los protagonistas de la misma; la acción se resuelve entre el narrador, su hermana y su amigo Frank. Bruce trata de capturar una cierta sensación que tiene que ver con ir descubriendo la vida (sus posibles y sus imposibles) de la mano de tus amigos, de tu familia, y todo eso envuelto y acompañado por la música, por el Rock & Roll. Eso también está en This Hard Land. En esta estrofa se oye un radiocasete en el que suena Home on the Range (una antigua canción americana) y el narrador y Frank están buscando ganado perdido en una escena pletórica de vida y esperanza: sus monturas arremolinan y baten la arena y ellos cabalgan por entre el torbellino buscando tesoros perdidos en el camino hacia el sur de Río Grande; y atraviesan ese río a la luz de la luna…para llegar a las orillas de esta tierra endurecida.

Antes de llegar a la última y prodigiosa estrofa de la canción, Bruce nos hace un regalo que va a compensar con creces la ausencia de la armónica en la estrofa anterior. Como ilustrando la idea de amistad y compañerismo a la que nos acabamos de referir, Bruce empezó a llamar por sus nombres a distintos miembros de la banda. Lo que les pedía a cada uno de ellos es que enriqueciesen la canción desde sus instrumentos. Primero Roy, al piano, luego llamó a Soozie al violín, después las cuerdas de Steve y acabó con Giordano. Cada uno nos regaló un hermoso solo de modo que, con distintas voces, pudimos escuchar una misma melodía. Fue un momento mágico, donde todos, cada uno desde su lugar, contribuyeron a hacer habitable un mundo cuajado de tierras endurecidas.

Y desde ahí Bruce se lanzó hacia la última estrofa, una estrofa cargada de emotividad y con uno de los mejores finales que jamás haya escrito Springsteen para una canción. “Hey Frank, won´t you pack your bags and meet me tonight down at Liberty may; just one kiss from you, my brother, and we´ll ride until we fall; we´ll sleep out in the fields, we´ll sleep by the rivers and in the morning we´ll make a plan; well, if you can´t make it, stay hard, stay hungry, stay alive if you can, and meet me in a dream of this hard land”. Eso es. Si ésta es la vida que hay, ésta es la que vamos a vivir. Sólo un poco de intimidad es suficiente para seguir adelante hasta caer rendidos. Por eso le pide a Frank que le acompañe. Siempre se puede dormir en los campos y en los ríos; y siempre habrá un nuevo día para buscar otros horizontes. Pero si Frank no puede ir (porque ir no es fácil, eso ya lo sabemos) entonces le pide que intente mantenerse firme, hambriento, con vida, porque así al menos podrá encontrarse con él en un sueño de esta tierra endurecida. Es muy emocionante ver a alguien aferrarse a lo humano básico irrenunciable.

Acabada la última frase Bruce dijo a la banda: “ahora a tocar todo el mundo”. Y todos juntos ahora, pero cada uno desde su lugar, volvieron a fertilizar esta tierra árida. Al final, Bruce retomó el tema con la armónica cerrando finalmente el círculo. Un círculo de fuego que nos dio el calor y la vida que necesitábamos para soportar los frutos amargos que nos ofrece esta tierra endurecida.

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